El camello es el espíritu sufrido, el espíritu que busca una comunidad con cualquier cosa, es un espíritu que se refiere al pensamiento, el León es el espíritu rebelde, el que toma el tú debes como una imposición interna contra la cual se rebela, que mata todas las formas de imposición y de jerarquía, pero que toda vía se mantiene en la negación y finalmente el león se coinvierte en un niño quien es la inocencia y olvido, un nuevo comienzo, y una rueda que gira, una santa afirmación. Debemos tener estas tres características para tener un pensamiento filosófico y al tener este pensamiento tenemos la capacidad de interpretación y de extraer el código común de cada lectura.
Y como se extrae este código común, con la interpretación, pero muchos estamos abnegados a esta interpretación, ya que leemos por leer y no como una fiesta del conocimiento como dice Estanislao, debemos estar en la capacidad de interpretar y así producimos el código que el texto impone y no creer que tenemos de antemano con el texto un código común, ni buscarlo en un maestro, por que siempre buscamos las respuestas en otras personas o ponemos obstáculos y excusas para disimular nuestra ignorancia, solo debemos tener la capacidad de pensar por si mismos “Hay que aprender a pensar” y si aprendemos a pensar por si mismos estamos en capacidad de saber leer.